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Opinión – Trump y Corea del Norte, un cóctel impredecible

adrian-pertoldi

 

 


¿Cómo será la relación entre Washington y Pyongyang? La política nuclear norcoreana, tema central. Del frío de Obama a un posible acercamiento bilateral. La predilección de Kim Jong-un por el magnate. El rol de Corea del Sur y la presión de Japón. ¿Cómo jugará China en la región?

La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos movió y seguirá moviendo las piezas en el tablero internacional. La incertidumbre sobre su política exterior será una de las incógnitas a develar en sus primeros cien días de mandato. El Estados Unidos que se aproxima puede tomar formas impensadas. México, Europa, China, Cuba, Israel, Palestina, Siria y las firmas siguen. El magnate mirará también un actor que ganó importancia en los últimos años: Corea del Norte y su política nuclear. Desde Pyongyang la ecuación es inmodificable y redoblarán la apuesta: además de no cambiarla en el corto ni mediano plazo, exigirán que Washington los reconozca como un partícipe más en el contexto de países con armas nucleares, según lo afirmado por la agencia estatal KCNA.

Corea del Norte apostó en las elecciones de EEUU jugando sus cartas a favor de Donald Trump, caracterizándolo como “un político inteligente y con visión de futuro” y a su vez denostando a su rival demócrata, Hillary Clinton, a la cual acusaba de querer imponer el modelo iraní en términos de sanciones por su política nuclear. Esto se publicó en una nota del órgano de prensa oficial DPRK Today y generó un tembladeral diplomático con un socio histórico de los EEUU como Corea del Sur. El vínculo Trump — Corea del Norte tiene fecha de nacimiento en mayo de 2016 cuando el magnate declaró que no tendría “ningún problema en sentarse con Kim Jong-un para una detención del programa nuclear de Corea del Norte”. Hasta osó invitarlo a Washington. Un avance significativo, en lo discursivo al menos, teniendo en cuenta que, durante la gestión de Obama, las relaciones fueron inexistentes. En el momento que irrumpían las pruebas atómicas norcoreanas, desde el plano republicano, acusaron a Obama de no saber imponerse a Pyongyang. Se habló mediáticamente que EEUU estaba desarrollando una “política de paciencia estratégica” con Corea del Norte, es decir de no intervención pero sí brindado su total apoyo a Corea del Sur.

En el plano interno, los republicanos están en una propia dinámica, con tufillo a grieta y a la espera de lo que acarreará el huracán Trump mientras que los demócratas buscando responsables de la derrota y realinearse para lo que se avecina. El flamante presidente podría interesarse por el tema nuclear con cierto gradualismo pero lo seguro es que no se meterá en banderas como democracia y derechos humanos, no es su metié ni le interesa. En la línea Washington — Pyongyang, un ítem para detenerse es Seúl. ¿Cómo actuará Trump ante Corea del Sur? En la previa de las elecciones, el presidente electo enfocó sobre el gasto que genera el despliegue de casi 29 mil soldados estadounidenses en este país exigiendo que se haga cargo del dicho costo y hasta se animó a pedir que Seúl desarrollara sus propias armas nucleares para competir con su vecino. De corolario, instó a China a que se hiciera cargo del tema “norcoreano”. China se perfila en un borrador a aliarse con EEUU para determinar una nueva resolución en contra de Corea del Norte, que ya hizo su quinto ensayo nuclear. Pero hasta ahora todas suposiciones. Japón también se metió en el asunto y pregonó para una mayor cooperación colectiva para detener los avances nucleares de Kim Jong-un.

En el acuerdo actual que deberá renegociarse en dos años, Corea sólo abona 450 millones de dólares, la mitad de lo que cuesta esta presencia militar norteamericana. Según lo manifestado por la agencia surcoreana Yonhap, Trump dialogó con la presidenta Park Geun-hye y le prometió un apoyo “irrestricto” de su país para enfrentar “la inestabilidad en Corea del Norte”, con el estacionamiento del sistema de misiles THAAD. ¿Qué pasará finalmente? ¿Seguirá esta línea férrea que prometió en campaña con uno de los aliados más importantes que tiene EEUU en Asia? ¿O dará marcha atrás? Un punto a tener en cuenta será el escándalo que rodea a Corea del Sur, donde la presidenta está siendo acusada e investigada de haberse inmiscuido en asuntos de Estado pese a no ostentar cargo público y de obtener sumas de plata por extorsionar empresas. Pese a que la presidente puede alegar inmunidad para declarar en la causa, los partidos de la oposición iniciarán un proceso de destitución en el Parlamento. Es un asunto en ciernes con consecuencias impredecibles.

No se sabe a ciencia cierta qué pasará con Trump y el vínculo con Corea del Norte en los próximos cuatro años. Los anuncios de campaña ya finalizaron y en el terreno de la diplomacia el tiempo responderá las preguntas sobre un posible acercamiento en la relación bilateral, inexistente desde 1948 con la formación de las dos Coreas y donde el último contacto se remonta con la dinastía Joseon en 1882.

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