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Navarrete dice que no se va por “la puerta de atrás”

CIUDAD DE MEXICO.- Carlos Navarrete asegura que no se va por la puerta trasera de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En entrevista con EL UNIVERSAL tampoco ve derrotas en su gestión, a pesar de que los resultados electorales son poco favorables y el perredismo vive la peor crisis en su historia.

En el escritorio donde ha comandado la presidencia del PRD durante casi un año, dice que el próximo líder que se siente ahí —a partir del 19 de septiembre— debe ser alguien dispuesto a encabezar una transformación con base en nueve puntos y a trabajar en conjunto, alejado de las corrientes, incluida Nueva Izquierda(NI) (Los Chuchos).

Todavía con documentos por revisar en su escritorio, califica los casi 12 meses en el cargo como intensos y turbulentos; no hay arrepentimiento por decisiones correctas y erróneas.

Señala que ha llegado el momento de otra etapa más fresca, donde se cambie la dinámica de las expresiones que han controlado el partido, es decir, el bloque NI, Alternativa Democrática Nacional, Foro Nuevo Sol y Vanguardia Progresista.

“Internamente, en el partido ha habido muchos agrupamientos, quizá ningún equipo haya durado tanto y tan sólidamente como ese equipo [Nueva Izquierda], con la influencia, con presencia, pero ha llegado el momento de entrar a otra etapa del partido donde los agrupamientos seguirán existiendo, pero donde la dinámica cambie, es hora de cambiar la dinámica de las corrientes”, precisa Navarrete Ruiz.

Adelanta que su última propuesta rumbo al Congreso Nacional a realizarse del 17 al 20 de septiembre —antes de ser relevado, algo que nunca se había visto en los 26 años de historiadel partido — será proponer al perredismo cambiar los estatutos para que quienes arriben a las dirigencias se separen de inmediato de sus tribus.

Sin regateos… ni desastres

En septiembre cumple 60 años de edad, 40 de ellos como militante. Ese mismo mes será relevado de manera anticipada de sus funciones, a sólo un año de haber tomado el cargo y a dos años de que concluya su gestión. Sostiene que nadie le pidió su renuncia ni presionaron para que fuera cesado.

Señala que no abandonará al partido que fundó en 1989, por el contrario, encabezará la transición, nombrará comisiones y a los coordinadores en el Congreso. Recorrerá las entidades con elecciones en 2016, hablará con gobernadores, pero no regateará nada.

—¿Fue un fracaso esta dirigencia que comandó?

—Por supuesto que no. Sería un fracaso si hubiéramos tenido menos de 8% de los votos, ninguna gubernatura, menos de 30 o 40 municipios gobernados, 35 diputados federales, cuarto o quinto lugar entre los partidos, derrotas en Tabasco, Oaxaca, Distrito Federal, Morelos, Michoacán. Eso hubiera sido una derrota, pero no ocurrió.

No hay desastre en el PRD, atravesamos la tormenta y trajimos a buen puerto el barco perredista.

—¿Qué sabor de boca le deja que sea un líder que tuvo que salir por la puerta trasera?

—No comparto eso, al contrario, he abierto el portón de par en par para que entren otros y salga la actual dirigencia. Esta dirigencia no está buscando salidas laterales ni por atrás, tampoco se está aferrando a los cargos, eso es poco común en la política mexicana, todo mundo se aferra a los cargos hasta que los corren.

En los partidos parece que lo natural es aferrarse al escritorio hasta el último momento, en mi caso no. Soy un dirigente con la madurez suficiente para poner mi propio relevo adelantado y procesarlo y conducir este proceso.

A mí nadie me cesó, nadie me pidió mi renuncia, ni de fuera ni dentro del partido, eso lo quiero dejar perfectamente claro.

—¿Por qué no aferrarse al cargo, no hubo capacidad de la dirigencia para hacerle frente a los problemas?

—Enfrentar el panorama que vive el país implica un afinamiento de sus posiciones en las dos cámaras en el Congreso, darle una sacudida al PRD en sus niveles intermedios, abrir las puertas del partido para que lleguen nuevas figuras, nuevos personajes al partido. Implica llamar a la izquierda a la unidad, implica relanzar al PRD y esta dirigencia llegó a la conclusión de que su aportación a esta nueva etapa, es facilitar el arribo de una nueva dirigencia que esté en mejores condiciones, fresca, sin haber pasado por todo el proceso 2015, sin tener ningún obstáculo enfrente.

“El PRD no está arrinconado, está a la ofensiva; el PRD no está en un rincón lamiéndose las heridas, está renovándose”, indicó

—¿Los mismos dirigentes de las corrientes se preguntan si el relevo será más de lo mismo?

—Andan desconcertados varios, andan pensando si es verdad o no, pues se los digo de una vez: va en serio, es de verdad. Yo no puse a consideración los cargos [presidente nacional, secretario general y del CEN] para luego organizar un respaldo mayoritario, llegar al 19 de septiembre y que me vuelvan a ratificar, no se trata de eso, se los digo con claridad: ni maniobra ni simulación ni cambio gatopardista.

¿Por qué la renovación no incluye transformar a las corrientes?

—Adelanto un tema que ha comenzado a sonar en el marco del Consejo Nacional, es que en la reforma estatutaria pongamos como condición que todos los dirigentes municipales, estatales, nacionales, al asumir el cargo de dirigentes de todo el PRD se separen de sus corrientes de origen, que no tengan la dualidad de ser dirigentes del partido y dirigentes de corrientes, ni siquiera pertenecer a las corrientes. Que sean dirigentes de todos y separarse de sus corrientes para que al asumir el cargo no represente a una sola corriente.

“Ese es un paso importante, dirigencias sin ataduras de corrientes a la hora de asumir el cargo”.

¿Fin a la leyenda?

—¿Usted cuidaba a su corriente, o su corriente lo cuidaba a usted?

—Hay una tendencia a sentirse más dirigente de la corriente que dirigente nacional de todos, como una dinámica que se ha impuesto desde hace más de 20 años. Hay que acotar eso.

—¿Con este relevo se está acabando la leyenda de Los Chuchos?

—Pues mira, internamente en el partido ha habido muchos agrupamientos, quizá ningún equipo haya durado tanto y tan sólidamente como ese equipo [Nueva Izquierda o Los Chuchos], con la influencia, con presencia, pero ha llegado el momento de entrar a otra etapa del partido donde los agrupamientos seguirán existiendo, pero que la dinámica cambie, es hora de cambiar la dinámica de las corrientes.

—¿Sin embargo, hay un riesgo latente que este bloque de corrientes, encabezado por NI, pueda imponer al próximo dirigente?

—No lo veo así. No veo que salga esta dirigencia y entre otra con las mismas condiciones que la anterior, con la misma correlación de fuerzas, no lo veo. Habrá un peso específico de cada corriente, eso no hay duda.

—¿Será dura esa negociación interna entre corrientes?

—No será dura, va a ser de una gran conciencia y gran diálogo.

—¿Hay jóvenes que pueden encabezar la dirigencia nacional?

—Hay cuadros jóvenes, estoy hablando de entre 30 y 40 años de edad, menores de 50. El equipo que ha dirigido al partido andamos en los 60 o arriba de los 60 y alguno más de 70. Tenemos que buscar de los menores de 50 quiénes son, qué trayectoria tienen, en las cámaras, en los congresos, en los comités estatales, en las cámaras locales, y estoy seguro que hay alrededor de 40 jóvenes que son capaces y los tenemos.

—¿Como quienes?

—No daré nombres porque no quiero dar la impresión de andar buscando a quién dejo en este escritorio, esa será decisión del Consejo Nacional. Pero hay que abrir el abanico de posibilidades, evaluarlos a todos.

—¿Qué perfil debe tener?

—No voy a hacer retratos hablados como en el PRI. Nosotros tenemos otros estilos.

—¿Al final, Cuauhtémoc Cárdenas tenía razón sobre que la dirigencia tomaba decisiones con miopía?

—No lo creo, no me arrepiento de nada, de ninguna de las decisiones que tomé. Unas pudieron haber sido correctas, otras no, pero lo más importante es que tome decisiones. La peor decisión es no tomar decisiones, puedes equivocarte o acertar, pero hay que tomarlas. No me arrepiento de haber ido a Iguala dos días después de ser electo, no me arrepiento, sentí que era un imperativo moral y político.

No soy un político de cálculos fríos, que mida si hay que dar un paso o no, nunca lo he sido. Tomé otras decisiones, unas correctas y otras que pudieron ser equivocadas, nadie podrá decir que soy un presidente sin carácter.

—¿Hay salvación para el PRD?

—El PRD tiene futuro, tiene compromisos con los mexicanos, puede convertirse en una fuerza gobernante en el país en un futuro, hay muchas condiciones, pero tiene que hacer muchas cosas antes.

—¿Cuál es el futuro de Navarrete?

—Eso es lo menos importante. No estoy pensando en el siguiente cargo, no me ocupo de ese tema todavía. No le voy a regatear a mi partido nada. Desde donde me llamen y sea útil, lo que me pidan, ahí estaré contribuyendo.

—¿Renunciará al PRD?

—No, hombre, jamás, este es un gran partido, ayudé a fundarlo en 1989. Lo único que puedo darle es mi agradecimiento y estar en sus filas.

—¿La Comisión de Diálogo que buscará a partidos de izquierda tiene dedicatoria a Andrés Manuel López Obrador?

—Vamos a buscar a toda la izquierda y los frentes progresistas. A Morena, a MC, PT, con el ingeniero Cárdenas, con fundadores, ex gobernadores, para abrir un gran abanico de posibilidades y buscar el diálogo con miras a las elecciones presidenciales de 2018.

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