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La medición del Inegi agravia a toda la sociedad: expertos

Son “muy graves” los cambios que aplicó el Inegi en el operativo de campo para el Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, porque “afectaron la continuidad histórica de la medición de la pobreza” en el ámbito municipal, en un intento de “bajarla por decreto estadístico”.

Así explica Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana frente a la Pobreza, el alcance de la decisión unilateral que tomó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al cambiar los protocolos para el levantamiento de datos municipales del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) 2015.

Esta encuesta, que se levantó entre el 11 de agosto y el 28 de noviembre del año pasado, tuvo como propósito “contar con datos sobre ingresos, salud, educación, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos, alimentación y redes sociales”, como obliga la Ley General de Desarrollo Social.

A diferencia del MCS que acompaña la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, el cual se aplica cada 2 años para la medición de la pobreza en el ámbito estatal y nacional, el módulo para el ámbito municipal se levanta cada 5 años.

A diferencia de 2010, en el levantamiento de datos 2015 el Inegi decidió que los encuestadores regresaran a las viviendas para confirmar información sobre el ingreso de las familias pobres. “La captación de la información se realizó mediante el método de entrevista directa, durante siete visitas consecutivas”, anota el “Documento operativo de campo” que acompaña los resultados del MCS 2015.

Como consecuencia, el Coneval desautorizó los resultados de la encuesta, que arrojaron un aumento real de 33.6 % en el ingreso de los hogares más pobres del país, en un solo año. Esto, advirtió la institución, “no es congruente con la tendencia que se ha venido manifestando en otros instrumentos del Inegi y con otras variables económicas”.

Advirtió que el proceso de captación de datos “no fue transparente” y que los cambios aplicados por el Inegi “carecen de documentos públicos de carácter técnico que los justifiquen, y no fueron debatidos técnicamente con el Coneval ni anunciados de manera oportuna”.

 ‘EL RESULTADO ES GRAVíSIMO’

Gómez Hermosillo justifica y explica la reacción del Coneval, que desde 2005 es responsable de medir la pobreza, con base en la Ley General de Desarrollo Social.

“Lo que hizo el Inegi no tiene justificación ni asidero técnico, legal o institucional, porque cualquier mejora a las estadísticas del país -lo digo entre comillas y en referencia al argumento que el mismo Inegi ofreció en su boletín- requiere ceñirse a un procedimiento totalmente transparente, participativo y acompañado de un debate claro”, afirma.

El resultado “es gravísimo”, dice. No sólo “porque afecta la continuidad histórica de la medición de la pobreza” en el ámbito municipal. También porque “denota una fragilidad en el nivel operativo del Inegi, que permitió influencias indebidas para hacer estas supuestas mejoras con objetivos que son claramente políticos”.

Para Gómez Hermosillo, el propósito es claro: “Bajar la pobreza sí o sí”. Aunque ahora “vamos a tener datos no comparables, porque el MCS de 2015 no podrá ser comparado con el de 2010 y, por lo tanto, tendremos dos cosas aisladas que son incomparables para los municipios”.

Esto quiere decir, agrega, que “se rompió con la posibilidad de saber qué pasó con la pobreza hoy respecto de cualquier otro año”. Nada menos.

“Moverle al módulo, sin discutirlo con el Coneval, es un agravio para toda la sociedad mexicana”, dice.

 ROGELIO GóMEZ H.

El Siglo de torreón/Ramón Sotomayor Covarrubias

La justificación del Inegi

El coordinador de Acción Ciudadana frente a la Pobreza, que agrupa a más de 50 organizaciones sociales con presencia nacional, dice que el Inegi quiso justificar el cambio en su operativo de campo al decir que las familias subreportan ingreso en las encuestas. “Esto se sabe y es un problema que había que arreglar en algún momento, pero no así: no el MCS 2015 y no sin avisar”.

El especialista además critica que el Inegi adecuara su metodología sólo para el caso de los hogares más pobres, cuando los hogares de ingreso más alto son los que más subreportan y en donde las diferencias pesan más. “No es lo mismo subreportar 100 pesos que un millón”, dice.

Pero aun “asumiendo, sin conceder, que sí mejoraron la precisión del dato abajo (en los deciles de ingreso más bajo), al no mejorar la precisión del dato arriba (en los deciles de ingreso más alto), también afectaron la comparabilidad en sí mismo del módulo… Es un desastre”, dice.

Gómez Hermosillo advierte que la decisión del Inegi puede implicar “responsabilidad administrativa de servidores públicos”.

“No hablo de Eduardo Sojo”, dice. “No creo que él haya tomado esa decisión y tampoco que le hayan informado sobre los cambios en el operativo de campo. Pero hay personas que tomaron esas decisiones y se van a justificar porque siempre hay argumentos técnicos”.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Social, José Antonio Meade, fue el primero en justificar al Inegi. En Acapulco dijo que los cambios para conocer el ingreso real de las familias son necesarios para terminar con la brecha de los datos reales de ingreso y lo que la gente reporta.

En fondo, agrega, está el intento de bajar “por decreto estadístico la pobreza, a pesar de que sus cifras nadie se las crea”.

Fuente: elsiglodetorreon.com.mx

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