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Hoy se cumplen 30 años del único viaje de un mexicano al espacio

CIUDAD DE MEXICO.- Tan pronto como el Transbordador Espacial Atlantis se elevó en medio de dos líneas de fuego y humo, en un tris dejó la troposfera, la estratosfera, la mesósfera y, al llegar a 350 kilómetros sobre el nivel del mar, la órbita baja, la nave en la que hace 30 años iba el mexicano Rodolfo Neri Vela empezó a dar vueltas en derredor de la Tierra, a una velocidad de 28 mil kilómetros por hora.

A tres décadas de distancia de ese primer y único viaje que un mexicano ha hecho al espacio exterior, Neri Vela, ingeniero en mecánica-eléctrica por la UNAM, en entrevista con Excélsior recuerda aquellos momentos que lo pusieron en los cuernos de la luna.

No solamente son buenos recuerdos, Neri Vela también tiene desilusiones. Lamentó que en estas tres décadas, México no haya aprovechado para tener un programa espacial propio y, como prueba de ello, dijo que cuando él viajó al espacio exterior, ni Japón ni Italia tenían astronautas y que, en la actualidad, ambos países tienen diez astronautas.

Hoy hace 30 años, el ingeniero Neri Vela, originario de Chilpancingo, Guerrero, pasó a la historia nacional. Se convirtió en el primer astronauta mexicano. Desde entonces, ningún otro ciudadano que haya nacido en México ha visitado el espacio exterior.

En la misión STS-61-B, que estuvo en órbita seis días, 21 horas, cuatro minutos y 49 segundos, Neri Vela, junto con otros seis astronautas, cinco de ellos como el mexicano, primerizos, dio 109 vueltas a la Tierra, haciendo distintos experimentos.

“Cuando había buenas condiciones de iluminación y estábamos sobre México, yo estaba preparado con mi cámara fotográfica para poder traer toda la información que se requería, de acuerdo con lo programado para la misión; el país se veía hermosísimo, igual que el resto de la Tierra”.

Neri Vela recordó que fue una experiencia maravillosa, un privilegio y un honor representar a México en una misión espacial, de hecho, en América Latina, pues hasta el momento solamente hay tres astronautas que han representado a sus respectivos países, uno es de Cuba, Arnaldo Tamayo, y el otro de Brasil, Marcos Pontes.

“De modo que son recuerdos maravillosos, muy gratos, de aquella época en la que nadie se imaginaba que un ciudadano latinoamericano pudiera ir representando al país, realizando experimentos de su propio cuerpo de científicos nacionales, en un ambiente, un entorno muy caótico y difícil, puesto que el terremoto de 1985 tenía apenas dos meses de haber sucedido. Cuando despegamos, el 26 de noviembre de 1985, tengo entendido que muchísima gente se emocionó, que esto se cubrió por los medios de manera nacional, que hubo mucho entusiasmo y que hizo soñar a muchos niños y jóvenes para que se interesaran por seguir estudiando, especialmente ingeniería, ciencias, porque sabían, en esos momentos, que uno de los suyos, un mexicano, ya estaba en el espacio”.

Neri Vela contó que su selección para ir al espacio no fue sencilla. “Todo a través de convenios internacionales, a través de la NASA y los gobiernos respectivos. Había que hacer una selección interna, como primera etapa, y ya los finalistas tenían que ir a Houston a dar la última ronda de exámenes.

“Así sucedió en México y quedamos cinco, todos mexicanos de nacimiento; se trataba de representar al país en esta misión espacial. Llegamos a Houston, presentamos los exámenes y, días después, se dio la noticia de que yo había quedado en primer lugar. En ese momento, la vida de uno cambia totalmente, se vuelve uno la noticia nacional; yo, muy consciente, muy contento desde luego, por haber ganado, pero al mismo tiempo sentí que tenía sobre mí una gran responsabilidad, ya no se trataba nada más de haber ganado el concurso, de que te vas a subir a una nave, se trataba de representar a México, y tenía yo que esmerarme y entrenarme lo mejor posible”.

Aseguró que el equipo mexicano dejó muy buenos antecedentes, amistades y relaciones. “La NASA quedó sorprendida por cómo el equipo de mexicanos que participó en todo esto hizo las cosas de una manera muy profesional, con muy pocos recursos. Por ejemplo, los experimentos propuestos por los científicos mexicanos eran sencillos, pero a la vez interesantes. Uno de ellos, sobre la germinación de semillas de amaranto, llamó la atención mundialmente, nadie sabía qué era el amaranto en aquella época, a pesar de que se trata del alimento sagrado de las culturas prehispánicas. Hoy gracias a nuestro experimento, a la publicidad que se le hizo y al esfuerzo de miles de familias que cultivan y comercializan este producto, ya se exporta, pero hace 30 años nadie sabía de qué se trataba. Teníamos que llevar, además de cosas científicas, cosas que, a la vez, fueran históricas muy nuestras, relacionadas con la cultura mexicana”.

Afirmó que una aportación mexicana en ese viaje espacial fue la tortilla, que llevó como parte de su alimentación y cultura. Desde hace 30 años, indicó, todas las misiones de la NASA llevan tortillas al espacio.

Neri Vela explica que la NASA descubrió que las tortillas no producen migajas que, al flotar, puedan causar un accidente, por lo que decidió emplearlas por cuestiones de seguridad.

“Los mexicanos lo deben de saber: desde hace 30 años, en todas las misiones espaciales, la NASA, como parte de la alimentación de los astronautas, incluye tortillas como una medida de seguridad. Es una contribución de México a los programas espaciales”, concluyó.

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