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Fosas en Patrocinio, resultado de la impunidad

fosas clandestinas en mexico 031115


Los hallazgos de fosas en Coahuila, como en muchos estados del país, son el resultado de la impunidad que persiste respecto de la desaparición de personas y los asesinatos masivos, que no pudieron haber ocurrido sin el conocimiento y la complicidad de funcionarios públicos y fuerzas del Estado.

Así evalúa Juan Carlos Gutiérrez, coordinador general de la organización civil IDHEAS-Litigio estratégico en derechos humanos, el hallazgo de una fosa con 3,500 restos humanos en la comunidad de Patrocinio, Coahuila.

Este hecho, dice, implica que allí hubo una serie de asesinatos masivos. Pero queda la duda si las autoridades estatales y aun federales tendrán la capacidad para la identificación técnica y científica de los restos y para no generar un proceso de revictimización de las familias.

Experto colombiano en derechos humanos, quien ha acompañado a familiares de desaparecidos en sus búsquedas, Gutiérrez afirma que los casos de fosas en el país son la punta del iceber de una serie de problemas mucho más profundos. Entre ellos la impunidad, la falta de voluntad del Estado para la búsqueda y para la identificación forense de restos y cadáveres. “Es una cosa técnica que no se sabe”, dice.

“No hay voluntad de investigar, de atender a las familias, invertir para identificar cuerpos y fortalecer la práctica forense. No hay voluntad de sancionar a los responsables y eso se puede diagnosticar con el número de fiscales que hay en la Unidad de Búsqueda de la Procuraduría General de la República (PGR), donde no hay policías ministeriales y de investigación suficientes para este tipo de casos”.

Gutiérrez explica que en las regiones donde han sido localizadas fosas los servicios forenses están rebasados, como Guerrero o Veracruz. Por eso, dice, “es necesario invertir millones en capacitación, compra de equipos, lugares adecuados para guardar restos y cadáveres, porque no los hay, México no tiene esa infraestructura y no hay personal para realizar procesos de identificación científica”.

Incluso la policía federal científica, que tiene el equipo necesario para la identificación técnica y científica, ha manifestado que está rebasada, afirma. “Hay que reconocer que en algunos casos ellos han hecho un trabajo importante al acompañar a familias en algunas brigadas, pero están rebasados porque no tienen el personal suficiente y tienen muchos casos, muchos restos”.

Advierte que la falta de voluntad del Estado por revertir sus rezagos en materia de identificación de restos se refleja en la falta de presupuesto y personal. “La Unidad de búsqueda de la PGR tiene más o menos 25 fiscales cuando se anunció una unidad mucho más grande”, dice.

Además, agrega, “hay que preguntarse quién está buscando, y esa pregunta nos deja un gran vacío como respuesta: ¿quién está buscando en vida? Porque ya sabemos que quienes buscan cadáveres y restos son las propias familias”.

Los familiares de desaparecidos han asumido esta tarea, explica, por la falta de voluntad del Estado. “Coahuila es uno de los estados que más ha escuchado a las familias, pero en otros estados es imposible que los escuchen, hay mesas de diálogo, pero no hay voluntad, y eso está clarísimo”, afirma.

Por eso, agrega, “las familias están encontrando los cadáveres o los restos y no hay manera de poderles entregar resultados técnicos y científicos en los que ellos confíen, porque no hay personal adecuado, suficiente y capacitado para eso. Hay una falta absoluta de confianza en los cuerpos forenses y en la identificación de los estados”.

Sumados estos factores, Gutiérrez asegura que “todas las patas de la estructura de la impunidad están funcionando muy bien. Todo lo que se requiere para que la impunidad triunfe está funcionado y no hay como revertir esa situación”.

Las fosas, afirma, “son un costo que el país está pagando frente a la violencia que se dio y sigue dándose en el país. Insisto: es la punta del iceberg de un tema mucho más profundo que la sociedad mexicana no ha podido asumir con la suficiente capacidad para darse cuenta que estamos frente a un drama humanitario y una situación muy complicada en la que el Estado deben actuar de forma más contundente y no lo ha hecho”.

Desafortunadamente, afirma, las fosas seguirán apareciendo. Y lo peor: “Nos estamos acostumbrando porque hoy es Coahuila y la semana pasada fue Veracruz”.

Estos episodios, dice, nos dicen una verdad sobre el país: “Que hoy México es una gran fosa común”.

Fuente: elsiglodetorreon.com.mx

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