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Falta seguimiento médico a vida de riñones trasplantados

CIUDAD DE MEXICO.- En México, la esperanza de vida de un riñón trasplantado es de cinco a siete años ante la falta de seguimiento médico, advirtieron especialistas.

Una infección leve, como una gripa, aseguraron, puede poner en riesgo el funcionamiento del órgano por el que tuvieron que esperar varios años.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), en el 85 por ciento de los pacientes receptores el riñón les funciona, en promedio, cinco años.

En países como España, el tiempo de vida de un órgano proveniente de un donador vivo o cadavérico es de 10 a 15 años, señaló Ricardo Mendiola, presidente del Consejo Mexicano de Nefrología.

Para Luis Eduardo Morales Buenrostro, presidente de la Sociedad Mexicana de Trasplantes, el principal problema en México es que las personas trasplantadas se enfrentan a una deficiente atención por parte del equipo médico encargado de la operación.

El también nefrólogo del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición expuso que que los trasplantes se realizan en hospitales de tercer nivel y después de un año los pacientes son referidos al segundo nivel de atención, donde no se cuenta con los insumos y el equipo necesarios para el seguimiento y el tratamiento de complicaciones.

“Muchas de esas complicaciones van a terminar en pérdida del injerto o muerte del paciente”, advirtió.

Alertó que, además, los pacientes padecen por el desabasto de medicamentos inmunosupresores y, en lugar de ofrecerles fármacos de patente, les dan genéricos, y constantemente les cambian las marcas, lo cual también pone en riesgo al riñón.

Estos genéricos, dijo, carecen de estudios que evalúen su eficacia, además de que no hay transparencia sobre su licitación.

“Nadie está en contra de que se usen medicamentos genéricos… pero lo que vemos todos los días es que no son equivalentes entre uno y otro, es decir, no son intercambiables”, mencionó.

Al respecto, el nefrólogo Ricardo Mendiola refirió que los medicamentos son delicados y tienen una ventana terapéutica estrecha.

“Es decir, el margen entre la dosis de medicamento que puede ser inmunosupresor, es decir, eficiente para no rechazar y la dosis del fármaco que puede causar daño del riñón es muy estrecha. Si la dosis es mayor puede dañar al injerto, es tóxica para el riñón, y si este nivel baja puede causar rechazo, entonces la dosis debe ser muy bien ajustada”, precisó.

Por otra parte, advirtió, ante el desabasto de medicamentos en algunos sistemas de salud, hay pacientes que recurren al mercado negro para adquirirlos.

Actualmente, más de 11 mil pacientes con insuficiencia renal requieren de un trasplante y deben esperar, si es un donador vivo, hasta un año y medio para la operación; y si es de un cadáver, hasta cinco años, según datos de la Fundación Ale.

Pero el 80 por ciento muere antes de que eso suceda, indicó Carlos Castro, quien encabeza dicha asociación.

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