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Eros Ortega y la renuncia de Javier Duarte a la gubernatura de Veracruz

Javier Duarte de Ochoa


Javier Duarte de Ochoa, mejor   gobernador con licencia   de  Veracruz y uno de los mandatarios más corruptos que ha representado al Partido Revolucionario Institucional (PRI), presentó hace unos días ante el poder legislativo de su estado una –solicitud de licencia- para renunciar a su cargo de gobernador a partir del 12 de octubre del año en curso y a 48 días de concluir con su mandato. Pese a que Duarte tomó posesión de su cargo público hasta el 1 de diciembre del 2010, el ahora ex gobernador se hizo acreedor del mismo desde el 4 de julio del citado año, al ganar las elecciones para gobernador efectuadas en la entidad. En medio de la polémica y la impugnación de la elección por parte de su contrincante más cercano, Miguel Ángel Yunes, quien fungía como representante del Partido Acción Nacional (PAN), Duarte obtuvo la victoria como integrante de una coalición de partidos llamada, “Veracruz para adelante”; integrada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Revolucionario Veracruzano (PRV). Cabe recordar que el día de su protesta como nuevo gobernador priista, Duarte agradeció sin temor alguno a su padrino político, Fidel Herrera Beltrán, el enorme apoyo que le brindó durante su campaña, pese a la difusión de distintos audios en donde se evidencia de manera clara la intervención de este, pese a que ante la ley se encuentra prohibido el nepotismo practicado mediante campañas políticas.

Obviamente, la decisión tomada por Duarte generó bastantes sospechas en los analistas políticos respecto a los motivos que influyeron en la decisión del mandatario, ya que se especula que uno de los principales fue la cada vez más grande presión por parte del Gobierno Federal, en especial del suertudo Enrique Ochoa Reza, actual presidente del mismo PRI, que cobró nada más y nada menos que la nada despreciable cantidad de un millón 206 mil pesos por haber renunciado a la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para poder desempeñar de manera voluntaria dicho cargo que le fue solicitado por un alto mando en problemas. Dicha “liquidación”, si es que así se le puede llamar, fue concedida luego de que estuviera al mando de la paraestatal durante dos años y 155 días.

Por otra parte, y dejando de lado la muy probable presión por parte del partido político en el poder, el ex gobernador expuso que el principal motivo por el cual había tomado la decisión de pedir licencia fue la necesidad de atender las diversas denuncias en su contra por corrupción y manejos turbios de los fondos públicos del estado. En sus propias palabras: “Hoy, las circunstancias derivadas de imputaciones falsas y con fines electorales presentadas hace unos meses hacen necesario que por congruencia y honorabilidad deba dedicar tiempo y atención a limpiar ante la opinión pública y aclarar ante las instituciones de procuración de justicia mi nombre y el de mi familia”. Esta situación ya se veía venir, ya que el pasado 26 de septiembre del año en curso, el propio Revolucionario Institucional tomó la determinación de suspender de forma temporal sus derechos políticos como militante debido a la gravedad de diversas acusaciones en su contra que de la misma manera afectaban la ya deteriorada imagen del partido político.

Es importante recordar que además de las diversas denuncias por corrupción mencionadas anteriormente, Duarte también ha sido acusado de peculado y malversación de fondos debido a que la entidad ostenta la tercera deuda pública más grande del país, así como complicidad con el crimen organizado a causa del alarmante  aumento en la cifra de homicidios del estado, ya que hasta el día de hoy, Veracruz tiene la tasa de asesinatos de periodistas más alta de todo el país, y hasta la revelación de una red de empresas fantasma a nombre del priista con más de 130 contratos irregulares. No en balde el ex gobernador cuenta con más de 30 denuncias ante la Procuraduría General de la República (PGR) en su contra. De la misma manera, se presume que la deuda con la Universidad Veracruzana (UV) asciende a más de 1,500 millones de pesos: “El gobierno de Javier Duarte sigue sin entregar 1,976.2 millones de pesos correspondientes a los subsidios que el gobierno del estado presupuestó para la Universidad Veracruzana y que no le dio” (AnimalPolítico, 06/VII/16). Pero él ya va de salida, así que respecto a la desviación de esos recursos, es mejor hacerse la idea de que su retorno es prácticamente imposible ya que se encuentran en bolsillos ajenos a la casa de estudios.

Pero no solamente el ex gobernador se caracteriza por su poca ética política respecto al manejo de fondos públicos, sino también por su doble moral, que en eufemismos de solidaridad, se encargó de evidenciar una y otra vez en sus discursos politiqueros baratos durante todo su mandato. Aquí es necesario mencionar su falta de sensibilidad y calidad humana que mostró durante el encuentro con la señora Araceli Salcedo, quien es madre de una joven desaparecida en la entidad. Tal encuentro tuvo lugar en el municipio de Orizaba, al que asistió el priista con la finalidad de grabar un spot debido a la promoción de su quinto informe de gobierno. Salcedo es madre de la joven Fernanda Rubí, quien fue privada de su libertad hace más de tres años en un bar de la entidad por un comando armado. Al momento de encarar al ex gobernador, éste se mostró renuente y con una actitud burlona ante el rabioso reclamo de la afectada, ya que argumenta que desde el día de la desaparición de su hija en su llamado “pueblo mágico”, le es imposible vivir su vida con normalidad. Ya que los videos del encuentro comenzaron a circular en la web poco después del escándalo, al ex gobernador no le quedó de otra más que pedir disculpas por su desafortunada actitud hacia la señora.

Pero ante la gravedad de los hechos y el incremento de las acusaciones que ensombrecen aún más la ya cuestionada reputación del ex gobernador Duarte, hay escépticos que aseguran que el simple hecho de pedir una licencia para huir del cargo no representa una verdadera sanción, ya que si se castigara de manera proporcional al acusado respecto a los ilícitos cometidos, el ahijado de Herrera Beltrán quedaría a deber con sus nefastos resultados mostrados durante su gobierno. Y vaya que no es una situación para echarse al saco roto, ya que nadie puede asegurar con fundamentos sustentables que el ahora ex gobernador no esté preparando maquiavélicamente su defensa ante semejantes acusaciones, que con la ayuda de compadrazgos y viejos favores, pretendan ser resueltas en “calumnias” que únicamente buscan desprestigiar el nombre del enjuiciado. En fin, sólo espero que no nos vaya a salir como el astuto de Humberto Moreira, que durante su mandato como gobernador de Coahuila hizo de las suyas con el cobijo de su partido; el Revolucionario Institucional, por supuesto. Recuerde, estimado lector, que el mencionado mandatario hace unos meses fue detenido en España (eso quiere decir que huyó del país) por la Fiscalía Anticorrupción de esa nación, solicitando el ingreso de Moreira a prisión incondicional debido a que existía un latente riesgo de fuga y destrucción de pruebas en un caso que lo acusaba de blanqueo de capitales, cohecho y participación en asociaciones criminales. Mientras tanto, sólo queda esperar a que algún tribunal superior de justicia dictamine qué pasará con la situación legal del polémico ex gobernador, que hoy por hoy, trae bajo la manga un historial de denuncias suficientes para perder su libertad por el resto de sus días.

Gracias por su lectura.

Fuente: sdpnoticias.com

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