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En las cárceles de México la salud ‘no existe’


CIUDAD DE MEXICO.-

El servicio médico en las cárceles de México es “lo peor entre lo peor” del sistema público de salud, coinciden expertos, legisladores, defensores del pueblo y los propios reclusos, según informó el sitio web de ansalatina.com

“Es nulo completamente”, definió en una frase un reo en una carta enviada a un diario local, en la que refiere que a uno de sus colegas le tuvieron que amputar un brazo por una mala atención y otro murió en su celda por falta de asistencia.

En marzo del 2016 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió un informe sobre la situación en los centros de reclusión en el país y ni siquiera mencionó el servicio médico, evidenciando que el tema no figura entre las prioridades.

El abandono de las instalaciones médicas en los centros de confinamiento es “absoluto”, dicen los expertos y los familiares de los reos.

En 2013, el minoritario partido Movimiento Ciudadano (MC) pidió al Congreso intervenir para que las autoridades de los estados y municipios otorguen “servicios médicos dignos y eficientes a los internos”.

“Hay casos en que los reclusos enfermos reciben atención médica hasta un mes después de haberla solicitado”, señaló la formación y reveló que entre 2009 y 2011 en la Ciudad de México murieron nueve internos mal diagnosticados o no atendidos.

La Primera Encuesta en Centros Penitenciarios Federales, elaborada por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en 2012, reveló que hay zonas del país donde la tardanza para atender a un reo enfermo puede demorar inclusive más de un mes aún en los casos graves o urgentes.

El informe reveló que con excepción de la región occidental, en el resto del país la situación es muy deficiente y hay casos en los cuales las familias de los reos han gestionado amparos judiciales para recibir la atención debida.

Hay zonas del país donde la tardanza para atender a un reo enfermo puede demorar más de un mes aún en los casos graves o urgentes

El 29 de abril del 2013, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), pidió a las autoridades sanitarias y al gobierno de la capital investigar la muerte de nueve personas por “enfermedades mal diagnosticadas y no atendidas”.

Este organismo autónomo concluyó que fueron tres los derechos violados a los reclusos: a la vida por negligencia médica, a la salud y a la integridad física.

“Estos hechos se replican a nivel federal y es de suponer que puede haber más por la falta de atención a la población en los diferentes centros de reclusión del país”, expuso.

El MC estimó que existe “poca sensibilización en la sociedad, pero especialmente entre autoridades y funcionarios, respecto a la protección y reconocimiento de los derechos humanos de las personas en reclusión”.

En el Penal de Barrientos, periferia norte de la capital, Alfredo Ramírez tenía dos meses en prisión preventiva y en febrero del 2014 tuvo un incidente con un homicida, en el cual fue lesionado gravemente en el brazo derecho.

Cuando fue llevado a la enfermería, la doctora a cargo, Socorro Castillo, le vendó la herida y le dio analgésicos, no sin lanzar maltratarlo verbalmente.

“Me pidió no comportarme ‘como niña’, llorando y hablándole a mi familia, y que no me queje, porque soy un delincuente y no tengo derecho a nada”, relata.

Para poder ser trasladado a un hospital, la familia tuvo que financiar las radiografías, pero la medida fue adoptada tardíamente, seis días después de sufrir la herida, cuando el brazo ya había sufrido una necrosis y tuvo que ser amputado.

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México se ocupó del caso y acusó a la dirección del sistema penitenciario de “negligencia médica, discriminación y abuso de autoridad”.

La situación es peor todavía para los reos ancianos, que sufren de problemas crónicos y a quienes no se les atiende como es debido.

Rocío Pérez narró que su esposo Abisaí Medina tuvo que esperar siete días para ser atendido de una fractura en el pie derecho tras ser empujado y ahora no se le permite una dieta especial ni el tratamiento para bajarle los triglicéridos.

“Le niegan la dieta, retrasan las citas médicas. Así mi marido se va a morir”, aseguró.

Fuente: sipse.com

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