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Embarazo en adolescentes, un problema de salud: Sinac

A diario mil niñas de 10 a 19 años de edad se convierten en mamás en México. Pablo Kuri Morales, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, dijo que el embarazo en adolescentes representa un “serio problema” en nuestro país, al grado que en 2014 hubo 374 mil 75 nacidos vivos de madres de entre los 10 y 19 años de edad, de acuerdo con el Subsistema de Información sobre Nacimientos (Sinac).

“De éstos, 6 mil fueron en niñas menores de 14 años. Hay registros de niñas de 10 años de edad, imagínense ustedes como mujeres u hombres tener un hijo a los 10, 11 o 13 años, esto complica mucha la situación”.

Según Pablo Kuri, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), da otras cifras que no mejoran mucho las anteriores. “Hay 11 mil nacimientos al año que corresponden adolescentes embarazadas. Dicho de otra manera, tenemos un serio problema en México, las estadísticas no nos mienten y algo tenemos que hacer”.

“Esto quiere decir, que alrededor de los mil nacimientos que ocurren diario en el país, son en madres de 10 a 19 años de edad”, a la vez que el 23.5 % de nuestros adolescentes ha tenido relaciones sexuales entre los 12 y 19 años.

Lo bueno, agregó, es que se ha visto un aumento del uso de métodos anticonceptivos entre las adolescentes de 15 a 19 años, de 38.2 % a 54.5 % en un período de cinco años, aunque esto no es suficiente.

Durante su participación en la 31 Reunión Anual del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), el subsecretario de Salud señaló que en los últimos 23 años no se han registrado cambios significativos en la proporción de nacimientos en madres adolescentes en el país: “Esto es un gran problema que se debe tocar, estudiar y atender”, dijo y agregó que México ha comenzado a tener políticas de salud encaminadas a revertir este problema.

Apoyado en cifras del Sinac 2013, el subsecretario expuso las características sociodemográficas de madres adolescentes en México: 84 % de las niñas que registraron un nacido vivo tenía 14 años; 35 % con secundaria incompleta; 23 % primaria completa y 17 % primaria incompleta.

Dijo que 72 % vivían en unión libre o estaban casadas; 64 % estaba afiliada al Seguro Popular y 20 % no contaba con ninguna afiliación.

“La tasa de fecundidad de las mujeres de 15 a 19 años, hablantes de una lengua indígena es de 96.7 % por mil mujeres; la tasa de las no indígenas es de 68 % por mil”.

Desde su análisis consideró que el embarazo en adolescentes representa un grave problema en nuestro país, y en el resto del mundo. Además que los efectos adversos de la maternidad adolescente también se extiende a la salud de sus infantes: “Luego por qué nos preguntamos cómo es posible que haya adolescentes delinquiendo, pero sí, son educados por niñas o jóvenes que no tienen educación”.

‘Veía a Liam como uno de mis muñecos’

Erin Dayan abraza a su bebé de cinco meses, lo mira, juega con él y le da un beso. Cualquiera que no la conoce pensaría que son hermanos. Ella tenía 14 años, cursaba el segundo año de secundaria cuando conoció a un chico dos años mayor que ella del que se enamoró y sin planearlo o desearlo quedó embarazada.

El 20 de septiembre de 2015, ella cumplió 15 años, pero a diferencia de otras adolescentes, no tuvo fiesta de cumpleaños porque se encontraba con siete meses de embarazo. Liam nació el 21 de noviembre de ese año en el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) de la Secretaría de Salud, era la primera vez que Erin ingresaba a un hospital.

“Me daba miedo, pero yo sabía que tarde o temprano esto iba a suceder”, dice la adolescente, quien asegura que después de ser mamá muchas cosas han cambiado en ella, y no sólo la parte física, sino también la emocional. Erin, quien se muestra nerviosa por la presencia de su papá, responde que sí conocía de los métodos anticonceptivos, pero piensa que quedó embarazada, “porque esa protección [condón] falló con nosotros”.

Recuerda que su preocupación surgió cuando dos meses no hubo menstruación. “Se me hizo raro porque siempre he sido muy puntual, lo primero que pensé es que estaba embarazada y después qué le diría a mis papás”. A una de mis amigas le dije que creía que estaba embarazada, ello me dijo que lo abortara, pero yo le respondí que no sabía. Después platiqué con mi pareja, con quién sólo duré siete meses de noviazgo, y fue hasta el tercer mes de embarazo que decidimos avisarles a mis papás. En mi embarazo yo sentía mucha felicidad y más cuando el bebé se movía dentro de mi vientre y sólo pensaba que lo quería ver, quería saber cómo sería, quería tocarlo. La verdad, no me puse a pensar qué iba a pasar con mi vida, pero ahora teniéndolo, me pongo a pensar, ¡qué hice!”.

Erin está acompañada por su papá y por sus dos hermanos Joshua, de 14 años y Naomi, de 10 años. Su mamá no estuvo porque trabajó. La voz se le quiebra y a punto de llorar Erin recuerda el nacimiento de Liam. “Escuché su primer grito, lloré de felicidad, pero a la vez sentí feo, porque sólo me lo dejaron ver muy rápido, porque de inmediato se lo llevaron, me dijeron que estaba malito de la respiración y su corazón se le podía detener.

“En el momento que me lo dieron para tocarlo, fue algo muy bonito, como que sientes que conociste a alguien que en verdad amas y que nunca lo dejarás solo”. La joven cuenta que decidió tenerlo “no quise abortarlo y tomé más valor cuando mis papás me dijeron que me apoyarían en cualquier decisión”, señala.

Con información de: elsiglodetorreon.com.mx

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