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El mapa del Narco cambia con la fuga del “Chapo”

CIUDAD DE MEXICO.- Tras la fuga el pasado sábado de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el mapa del narcotráfico en México volverá a cambiar.

Si no es recapturado en el corto plazo, es previsible el inicio de un reacomodo de los carteles de la droga que operan en México, coinciden analistas consultados por BBC Mundo.

El Chapo también puede encabezar una lucha interna para recuperar el poder dentro del Cartel de Sinaloa, que fundó con otros capos en la década de los 90.

Algunos ven un enfrentamiento con organizaciones que fueron aliadas, como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Actualmente el gobierno mexicano considera a este grupo como el más violento del país.

Y otros aseguran que de nuevo con el liderazgo de “El Chapo”, su organización mantendrá su ruta de crecimiento y consolidación en el continente.

En todo caso, el proceso pasará por un nuevo período de violencia en algunas regiones del país.

La pregunta, coinciden los especialistas, es hasta dónde puede escalar el conflicto

Otros tiempos

Javier Oliva Posada, catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que el escenario es distinto al de 2001, cuando ocurrió la primera fuga de Guzmán Loera.

Esa vez, “El Chapo” inició una cruenta guerra contra carteles rivales.

Su grupo, el Cartel de Sinaloa, combatió a las organizaciones que controlaban las rutas de tráfico de drogas en la frontera con Estados Unidos.

Las batallas duraron casi una década y causaron la muerte a miles de personas.

Al final, Guzmán resultó victorioso, pues se apoderó de algunas de las principales rutas de tráfico de drogas en la frontera con Estados Unidos.

¿Puede repetirse la historia?

“En menor medida habrá violencia pero no como algo extendido”, le dice Oliva Posada a BBC Mundo.

“Se puede reducir a dos o tres grupos que hubieran traicionado a Joaquín Guzmán, como lo que queda del grupo de los hermanos Beltrán Leyva. Pero algo generalizado no lo veo”.
Rivales

Una de las razones por las que no puede repetirse la guerra de la década pasada es que algunos de quienes fueron los principales enemigos de “El Chapo” están prácticamente desarticulados.

Es el caso de los carteles de Tijuana y Juárez, reducidos a un pequeño territorio en las ciudades que les dieron nombre.

Así, en el escenario actual prácticamente el único que puede provocar una nueva guerra es el CJNG.

El grupo ya se había quedado con parte del territorio que controlaba la organización de Sinaloa, sobre todo en estados del occidente del país como Jalisco, Nayarit y Colima.

Pero su poder se consolidó desde 2014, cuando Guzmán Loera fue encarcelado.

Nueva Generación se dedica sobre todo a la producción y tráfico de drogas sintéticas, un mercado que solían dominar los sinaloenses.
Reacomodo

Hasta ahora, lo único claro es que el mapa del narcotráfico en el país se moverá con la fuga de El Chapo, le dice a BBC Mundo Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe)

“El Cartel de Sinaloa había perdido cierto protagonismo después de la captura de Joaquín Guzmán y el que lo había asumido era Nueva Generación que durante este año fue el foco del combate del gobierno federal”, explica.

“Esto necesariamente traerá un reacomodo de fuerzas dentro de las fuerzas delictivas”.

En esto coincide Raúl Benítez Manaut, presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE).

“El Chapo”, le dice Benítez a medios locales, volverá a tejer sus redes de poder dentro del Cartel de Sinaloa.

La idea sería detener la lucha intestina que vive la organización desde 2014, cuando fue encarcelado.

“Entre sus hombres había comenzado la lucha entre ellos y el cártel se estaba debilitando”, explica el especialista.

“El liderazgo de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, principal heredero tras la captura de ‘El Chapo’, parecía que no tenía la misma fuerza”.
Ganador

Así, el principal ganador con la fuga de Guzmán es el Cartel de Sinaloa, añade Oliva Posada.

“Ha demostrado una enorme estabilidad y capacidad de operación sin igual y de corrupción”, dice.

Con la fuga “gana prestigio y que persista su estabilidad de liderazgo… logra esta ventaja sin duda”.

Pero más allá de la consolidación del grupo delictivo, una de las consecuencias de la nueva libertad de “El Chapo” es que el presidente Enrique Peña Nieto debe revisar su sistema penitenciario y de justicia, dice Oliva.

Y en esta revisión “indudablemente el presidente tiene que hacer una revisión a fondo de su equipo y estrategia”.

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