Desolación, a cuatro meses del sismo del 19-S


A cuatro meses del sismo del pasado 19 de septiembre, la desolación sigue en calles de la capital, ya que donde hubo edificios con mucha actividad, ahora sólo quedan predios baldíos, escombros o calles cerradas con tapiales.

Los residentes aseveran que se sienten tristes al ver las calles desiertas.

“Perdimos todo, hasta los muebles. No se nos dejó sacar nada. Imagínese qué sentimos, ya el edificio es de gente de la tercera edad, imagínese para volver a empezar ahorita, se nos va hacer muy difícil”, afirmó Magdalena Hernández, damnificada del predio Concepción Béistegui 1503, en la Narvarte, Benito Juárez.

En la esquina de Béistegui y Yácatas existe un campamento donde los damnificados de Concepción Béistegui 1503 hacen guardias para resguardar el predio que albergó su hogar y ahora están en espera de la reconstrucción.

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Pero piensan que ya no será lo mismo, porque “era una calle transitada, venían a la cocina que estaba más adelante, a la planchaduría, a la estética, a la tienda, no se diga, y adelante estaba otra peluquería, siempre había gente por aquí.

“Creo que no va ser lo mismo, porque los locales no van a estar, la gente que venía a la cocina ya no vendrá, la que venía a la planchaduría tampoco. Aunque se reconstruya el edificio, no va a ser lo mismo”, lamentó Hernández.

Mariana del Villar ha habitado toda su vida en la calle Escocia, de la colonia Parque San Andrés, en Coyoacán.

El sismo dañó dos edificios con los números 29 y 33 que estaban frente a su casa. Tuvieron que ser demolidos por el gobierno capitalino.

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Ahora, Mariana no se acostumbra a ver los predios llenos de escombros. Sobre todo, porque en esos inmuebles antes veía a diario a sus conocidos de la infancia.

Teníamos algunos conocidos. Íbamos al salón de belleza y es feo asomarte por las ventanas, como que ya ni quieres asomarte, porque se extraña hasta el ruido de los carros, de la gente pasar; en la noche también es muy feo estar aquí”, relató.

Patricia González vive con sus hijas en una casa ubicada en la calle Puebla, de la colonia Roma, en Cuauhtémoc.

Durante el 19-S, en su calle, un edificio en el predio con el número 282, donde había un laboratorio colapsó y murieron 33 personas. Ella y sus hijas vieron desde su casa  el momento del derrumbe.

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Una casa contigua, marcada con el 280, resultó dañada al grado que fue demolida.

Desde el 19-S su calle sigue cerrada al tránsito, pero no pierde la esperanza de que algún día vuelva a ser cómo antes del terremoto.

Va a quedar marcada para siempre, porque fue algo muy triste lo que nos pasó y yo le pido a Dios que se restablezca todo el movimiento que había antes. Va a ser difícil, no sabemos qué sigue, pero yo espero que sí se levante rápido”, confió.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx

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