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Acapulco, de paraíso turístico a capital del crimen

CIUDAD DE MEXICO.- El estado de Guerrero ya estaba marcado en rojo sobre el mapa de violencia en México desde hace varios años, pero en las últimas dos semanas la espiral se multiplicó con más de 50 asesinatos a raíz del relevo en el gobierno provincial.

Solo entre el lunes y el martes 18 personas fueron victimadas en dos sangrientos episodios en distintas regiones de este estado, escenario de la desaparición de 43 estudiantes hace un año y de otro centenar en un período semejante.

El lunes un ataque a un centro de apuestas clandestino arrojó 12 muertos y cinco heridos cuando un grupo armado irrumpió en un “palenque”, un casino ilegal, en el centro de Cuajinicuilapa, en la región conocida como la Costa Chica.

La Fiscalía General del Estado señaló que los hombres ingresaron al lugar y se dirigieron hacia un grupo de personas que observaban una pelea de gallos y dispararon indiscriminadamente.

En otro episodio, ocurrido en el municipio de Chilapa, en la entrada de la zona montañosa, fueron secuestradas seis personas de una misma familia encabezada por un jefe policial y luego asesinadas.

Entre los fallecidos figuran dos niños y su madre, así como el ex director de Seguridad Pública del municipio de Zitlala, Silvestre Carreto en lo que el fiscal de Guerrero Miguel Angel Godínez calificó como “un ataque artero y cobarde”.

De acuerdo con el sitio web ansa.it, Guerrero sufre una de las peores crisis de violencia de los últimos nueve años y la situación más crítica se vive en Acapulco, donde no pasa un día sin que se informe de asesinatos y actos de violencia.

El famoso centro veraniego hasta hace unos años era el refugio favorito de los capitalinos pues se ubica a apenas unos 400 kilómetros de la ciudad de México y es también un centro de reunión y de residencia de los ricos y famosos.

Entre ellos figura el legendario magnate estadounidense Howard Hughes, que vivió ahí los últimos años de su vida hasta su muerte en 1976 o el famoso actor rumano Johnny Weissmuller, que también residió en este paraíso hasta que falleció en 1984.

En octubre pasado, Acapulco fue señalada como el área metropolitana mexicana donde la población se siente más insegura

Pero hoy es considerada la “capital del crimen”, una especie de Medellín en sus peores tiempos, lo que ha ahuyentado totalmente al turismo.

Según una encuesta publicada en octubre pasado, Acapulco fue señalada como el área metropolitana mexicana donde la población se siente más insegura (88.5 por ciento).

Entre enero y mayo pasado se contabilizaron 336 homicidios en Acapulco, 42 por ciento más que el mismo periodo el año anterior y entre enero y agosto la cifra rebasó los 500.

La espiral violenta en Guerrero se atribuye al enfrentamiento sobre todo de las organizaciones Los Rojos y Guerreros Unidos, formadas a raíz de la desaparición de la banda de los hermanos Beltrán Leyva.

Tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva, en diciembre de 2009, en manos de la Marina en un apartamento de la ciudad de Cuernavaca, cerca de la capital, la organización se debilitó y solo sobrevivió otros cinco años, pero su fin quedó sellado al ser detenido Héctor Beltrán Leyva en octubre de 2014.

Otras bandas que se disputan el estado son Los Ardillos, Los Mazatlecos, El 2 mil, La Oficina y el llamado Cártel Independiente de Acapulco.

Precisamente la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa hace más de un año se atribuye al feroz enfrentamiento entre Los Rojos y Guerreros Unidos.

Una de las hipótesis de la investigación señala que estos últimos detuvieron y atacaron a los jóvenes que viajaban en buses hacia Iguala supuestamente a recaudar fondos para su causa porque sospechaban que iban a bordo miembros de Los Rojos o que llevaban a bordo un cargamento de armas, drogas o dinero.

Los jóvenes fueron retenidos por policías municipales y luego entregados a Guerreros Unidos, que según la fiscalía general los asesinaron y después incineraron sus cuerpos en un basural y arrojaron los restos a un río.

Con la asunción del nuevo gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, el 27 de octubre pasado, más de mil 500 miembros de fuerzas federales llegaron al estado para frenar la ola de violencia, pero hasta ahora sin éxito y la marea violenta se extiende a más de una decena de municipios.

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