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Conoce al Forrest Gump argentino

Un ultramaratonista está cumpliendo un sueño: correr a través de toda la ruta 40, en Argentina. El tradicional trazado tiene 5.140 kilómetros y recorre el país de norte a sur. A medida que llega a cada pueblo, Rodolfo Rossi recibe el afecto de los lugareños, quienes se suman y lo acompañan en la proeza.

Un total de 2.700 kilómetros ya recorrió Rossi. Con una planificación diaria de los lugares a los que debe llegar en cada día de carrera, el deportista enfrenta la prueba más importante de su vida. “Cada día, la sinuosa 40 me regala sorpresas, alegrías, crisis, altas, bajas, dolores, recuperaciones y, ante todo, su magia, su energía y el apoyo de la gente”, contó en la cuenta de Facebook Ruta40, que utiliza como un diario de viaje. Si cumple con sus planes, deberá correr unos 85 kilómetros diarios durante 60 días, según el portal Atletas.

Ni el frío ni la altura lo detienen. Enfrenta las dificultades que le plantea la geografía y lucha por superarlas. Para hacerlo, cuenta con un apoyo muy especial, el de la gente que lo alienta y hasta lo acompaña. “Cargado de confianza, el 7/10 llegué a Chos Malal. Los últimos cinco kilómetros me acompañó Francisco, un gigante de 1,94 metros y 129 kilos que dio todo y se llevó todos los aplausos por su gran esfuerzo”, relató.

Así, con estas compañías improvisadas pasa sus días Rossi, de 40 años, quien representó a Argentina en los mundiales de Ultramaratón de Taiwán y Catar, fue campeón nacional de 100 kilómetros y ostenta el récord sudamericano de 24 horas en cinta, con 212 kilómetros.

Sin embargo, no todo el trayecto de 2.700 kilómetros estuvo cargado de alegrías y buenas anécdotas. Los caminos y el frío causaron varios problemas. Por ejemplo, en la ciudad de Malargüe, en Mendoza, los desniveles y el ripio le inflamaron la rodilla derecha. Esto derivó en complicaciones en la izquierda, que lo obligaron a caminar más que a correr. Pero eso no lo detuvo. Tampoco los “cinco grados bajo cero, fuerte viento en contra y subida pronunciada y constante” que encontró en la zona de la localidad Buta Ranquil, en Neuquén.

Estas condiciones extremas de la cordillera de los Andes -con lluvia y nieve incluidas- tampoco lo frenaron. Con este panorama, Rossi logró terminar la etapa del 9 de octubre: “Sentí una sensación de libertad indescriptible, una felicidad infinita. No sentí frío ni dolores y avanzaba cada vez más rápido. Nuevamente miré al cielo y agradecí”.

Con su fuerza de voluntad y el apoyo que le brinda la población de cada provincia que recorre por el oeste argentino, el ultramaratonista sueña con completar los 2.400 kilómetros que le faltan para terminar su recorrido por la ruta 40, mientras también cumple un objetivo social: recaudar fondos para impulsar proyectos educativos para que los jóvenes tengan más posibilidades de cumplir sus sueños.

Fuente y créditos.

 

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