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Opinion de Marco Gonsen: Breakout

Este abril cumple 40 años uno de los principales legados de Steve Jobs y Steve Wozniak, que impactó a toda una generación de afectos a la tecnología, pero que también fue uno de los gérmenes de su posterior ruptura.

No me refiero a Apple, que el viernes celebrará cuatro décadas de haberse constituido como empresa, sino de Breakout, videojuego de Atari para arcade que forma parte de una de las anécdotas menos afortunadas de la relación entre los dos Steves… a la que hay que añadir un tercero.

Basado en la dinámica de su antecesor Pong, el jugador de Breakout debía manipular con una perilla un recuadro con movimiento horizontal, de derecha a izquierda o viceversa, en la parte inferior de la pantalla. En la parte superior había siete hileras de ladrillos de los cuales emergía una bolita; el objetivo era eliminar cada uno de ellos con la pelotita, golpeándola como si se tratara de una especie de frontón.

Conforme disminuían los bloques aumentaba la velocidad de la pequeña esfera y la habilidad del jugador debía impedir que ésta pasara de largo. Se podía programar la partida para que el jugador tuviera de tres a cinco oportunidades. Así lo anunciaba el cartel publicitario, ilustrado con un reo que destruía los muros de su prisión con un martillo y en el que el logotipo de Atari estaba encadenado con un grillete a la máquina tragamonedas.

Detrás de la pantalla, sin embargo, hubo un legendario embuste narrado detalladamente por Marty Goldberg —coautor del libro Atari Inc. Business is fun (Syzygy, 2012)— en su reportaje A complete history of Breakout, publicado en el desaparecido sitio ClassicGaming.com, y por Steven L. Kent en The ultimate history of video games (Random House, 2001).

Breakout fue el último juego que Nolan Bushnell creó dentro de Atari, la compañía que fundó y de la que fue CEO. Para comercializarlo era prioritario abatir costos reduciendo el número de chips requeridos para desarrollar el juego, una labor ardua en la que se requerían ingenieros que voluntariamente aplicaran su talento. Bushnell les ofreció 750 dólares como pago inicial y una compensación de 100 dólares extra por cada circuito integrado que eliminaran. El problema fue que ninguno quiso entrarle.

Quien sí tomó el reto fue Steve Jobs, quien en 1974, a sus 18 años, se convirtió en el empleado número 40 de Atari. Por esos días, aquel joven desaliñado ya planeaba lo que sería Apple al lado de Wozniak, en ese entonces un muy calificado trabajador al servicio de Hewlett-Packard. Por esa razón Jobs, en el otoño de ese año, le propuso trabajar en el proyecto Breakout, compartiendo la mitad del pago.

Como bien refirió Allan Alcorn, otro directivo de Atari, Steve Jobs jamás tuvo una pizca de talento técnico y dejó todo el trabajo pesado a Wozniak, quien laboró durante las noches y dedicó 72 horas sin parar hasta conseguir la meta. Aunque fue capaz de remover más de 50 circuitos, todo un prodigio para la ingeniería de la época, su modelo fue imposible de producir industrialmente y Alcorn asignó el proyecto a otro especialista que creó un prototipo más fácil de replicar. Aquella demora provocó que Breakout fuera lanzado casi año y medio después, el 13 de abril de 1976.

Pese a ello, Atari pagó el bono. Aunque Jobs alegó a Alcorn que merecía 30 mil dólares, Bushnell le dio los 5 mil extras, además de los 750 iniciales. El problema fue que Jobs sólo le dio a Wozniak 375 dólares, la mitad de lo ofrecido originalmente, y se quedó con el resto.

Wozniak se dio cuenta del engaño años después, cuando leyó una biografía de Jobs en un avión, y por boca del propio Bushnell, quien le preguntó durante un pícnic dominguero qué había hecho con los cinco mil dólares. Según Alcorn, la estafa fue el principio del fin de la relación entre los dos Steves, aun cuando aseguró que Jobs no utilizó el dinero para sí mismo, sino que lo invirtió en Apple. Wozniak admitió su decepción de que Jobs hubiera sido capaz de hacerle algo así a su mejor amigo.

La notoriedad de esta historia opacó el papel de Steve Bristow, pionero de la consola 2600 que participó en el concepto de Breakout y redactó el contrato para que sus tocayos lo rediseñaran, según recordó el obituario publicado en el sitio Retro Gamer tras su muerte, acaecida el 22 de febrero de 2015.

Bristow decía que al Jobs hippie de la época de Atari no le gustaba usar zapatos sino sandalias. Lo más correcto hubiera sido ponerle guantes.

marco.gonsen@gimm.com.mx

Fuente y Créditos: dineroenimagen.com
Enlace a la nota original: Breakout

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