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Gasolinas y diesel ensucian el aire

CIUDAD DE MÉXICO.- La condición fundamental para tener buena calidad del aire en el Valle de México es que las gasolinas y el diesel de ultra bajo azufre se distribuyan en todo el país, a fin de destrabar dos normas oficiales mexicanas para el transporte pesado y ligero, que están paradas por presión de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones.

De acuerdo con los expertos ambientalistas Stephan Brodziak, de la asociación El Poder del Consumidor, e Iván Islas, con esta propuesta se podrían reducir drásticamente las emisiones contaminantes y representará beneficios en términos de salud.

En entrevista con Carlos Puig, en “En 15”, Brodziak consideró deseable escuchar de las autoridades federales y locales, entre las nuevas medidas a aplicar contra la contaminación, que este mismo año sea posible la distribución de gasolinas y diesel de ultra bajo azufre en todo el país y destrabar así las NOM 042 y 044 para transporte pesado y ligero, respectivamente.

De esa manera se podrá contar con la mejor tecnología en el control de emisiones, “que haría un cambio fundamental; sin eso, no se puede tener buena calidad del aire”, advirtió.

La entrevista completa de Carlos Puig a Stephan Brodziak e Iván Islas se transmitió anoche las 21:30 horas en MILENIO Televisión

Por ahora, expuso, ese tipo de combustibles se vende en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, en la franja fronteriza norte y en 11 corredores industriales, donde se da el mayor tránsito, pero la Ampact se resiste a la aplicación de la NOM 044, que es la que regula la cantidad de emisiones de los vehículos pesados nuevos, hasta que la venta sea en todo el país.

Impuestos ambientales, una necesidad

Por su parte, el economista ambiental Iván Islas, celebró que la Comisión Ambiental Metropolitana y el gobierno federal vayan a anunciar una norma sobre la verificación vehicular.

Sin embargo, consideró que se debe pensar también a largo plazo y eso significa también el problema del espacio público por congestión vehicular, que significa contaminación atmosférica.

Por ello planteó la necesidad de establecer un sistema de precios, es decir, instrumentos económicos como sobreprecio a las gasolinas, impuestos a las emisiones o gravámenes directos a los vehículos, a fin de captar recursos que se requieren para fortalecer el transporte público y que la gente empiece a bajarse del vehículo privado.

Stephan Brodziak consideró urgente en extremo un transporte público cómo, seguro y atractivo para que los actuales automovilistas se decidan a utilizarlo.

Y acerca de los modelos de transporte que se deben considerar en la Ciudad de México, dijo que definitivamente se debe sustituir el plan de los microbuses, por Metrobús o un sistema similar que prácticamente no requiere de subsidio.

Puso como ejemplo la Línea 4 del Metrobús que, en parte de su ruta, del Centro Histórico al Aeropuerto, no utiliza plataformas sino que las paradas están a nivel de calle, modelo que consideró más barato.

El coordinador de Salud Ambiental de El Poder del Consumidor planteó la importancia también de darle más desarrollo al Metro, pero no con líneas nuevas, que son extremadamente caras, sino con la ampliación de las que ya están, pero planeadas de tal manera que no impliquen expansión de la ciudad, lo cual podría ser contraproducente.

Iván Solís, maestro en Economía Ambiental, planteó también la opción de que recursos obtenidos por impuestos se canalicen a ciclovías.

Con información de: sipse.com

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