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Cientos ‘juran’ en la Villa abandonar los vicios en 2016

A lo largo de este sábado, no tuvo pausas la llegada de personas que se presentan ante la Virgen de Guadalupe “a jurar” que renunciarán a sus vicios. Foto: Arturo Páramo
 Cada media hora la capilla con cupo para unas 150 personas se llenaba a tope. Foto: Arturo Páramo
Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO.

“Este año sí cumple. Tus hijos te lo agradecerán J.”, es la frase lapidaria con que una mujer de unos 30 años le decía a su pareja, un hombre con la cara tan agachada que el mentón se le encajaba en el esternón.

J. es de los primeros en la fila de quienes ingresan a la ‘Capilla de los Juramentos’, a donde acuden las personas que, a petición de sus familias o por iniciativa propia, acuden para prometer ante la Virgen de Guadalupe que dejarán de lado los excesos.

Este hombre moreno, delgado, con cabello casi a rape apenas habla. Es uno de los cerca de 200 que hacen fila a la entrada de esta capilla que, a diferencia del resto del complejo mariano, no tiene fachada notable ni su historia está reseñada en placas.

A lo largo de este sábado, no tuvo pausas la llegada de personas que se presentan ante la Virgen de Guadalupe “a jurar” que ya no se embriagarán, que dejarán de usar drogas, que no fumarán, que evitarán peleas, no robarán, no dirán malas palabras ni maldecirán, no serán infieles a sus parejas, ni creerán en “supersticiones” es interminable.

Desde la apertura de la capilla a las 09:30 horas cada media hora hay un juramento colectivo. Cada media hora la capilla con cupo para unas 150 personas se llena a tope.  El 98 por ciento de quienes entran son hombres.

Cada persona recibe un cromo de la Virgen de Guadalupe tamaño cartera. En la parte posterior está impreso el “Testimonio de mi juramento”, una oración en la que cada persona escribe su nombre, y anota el periodo por el que se tendrá de aquello que le ha hecho llegar hasta esta capilla.

Las puertas de la capilla se cierran. Es un momento íntimo. Sólo ingresa el juramentado. Se pasa un video que advierte del daño del alcohol, drogas y otros “vicios”. El sacerdote inicia la misa, lee el evangelio y se pasa al juramento. Se lee la promesa. Cuando los “jurados” dicen su nombre se escucha un murmullo. Al momento de decir el periodo de abstinencia, otro murmullo se escucha en la modesta capilla.

Se reza un Padre Nuestro y un Ave María. Se solicitan limosnas y se pone a disposición agua para bendecir las estampas.

Es apenas media hora de juramento colectivo. La mayoría de quienes llegaron a lo largo del sábado a la capilla de juramentos iniciaron la fiesta el último día de 2015. El primer día de 2016 estaban indispuestos para siquiera salir de casa. Es por eso que es el día 2 de enero cuando la capilla es insuficiente para albergar a tanto “jurado”, y cada media hora entra una nueva tanda. Así será todo el fin de semana.

Fuente y Créditos: Excelsior – http://www.excelsior.com.mx
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